VIAJE DEL PAPA A SUECIA

OPINIÓN | Silbo apacible | Por Guillem Correa, pastor en Barcelona y secretario general del CEC

El 31 de 0ctubre del año 1517 Martín Lutero clavó en la puerta de la Iglesia de la ciudad de Wittenberg, Alemania, un documento con 95 tesis o propuestas para abrir un debate académico sobre la venta de indulgencias en su país.
Lutero consideraba que el enviado papal Johann Tetzel utilizaba malas artes en sus sermones para conseguir vender indulgencias.
A esta postura inicial siguió el hecho de que varias doctrinas, como puede ser la infalibilidad del Papa o la infalibilidad del Concilio, fueran cuestionadas.
Estos planteamientos y otros propiciaron que el 3 de enero de 1521 se promulgara la bula papal “Decet Romanus Pontifex” en la que Martín Lutero era excomulgado.

El 26 de abril de ese mismo año, Martín Lutero salía de la Dieta, (Parlamento de notables) celebrada en presencia del Emperador en la ciudad de Worms, donde se negó a retractarse de su teología y de sus escritos, sabiendo lo que le esperaba.
Pocos días después, la Dieta dictaminó prohibir las enseñanzas de Martín Lutero y perseguir a él ya sus seguidores.

El 31 de octubre del año 2016 el Obispo Munib Yunan, Presidente de la Federación Luterana Mundial, y el Francisco, máximo representante de la Iglesia Católica, firman un documento que comienza diciendo: “Con esta Declaración Conjunta, expresan gratitud gozosa a Dios por este momento de oración en común en la Catedral (Luterana) de Lund (Suecia) … “
El documento termina diciendo “Exhortamos a todas las comunidades y parroquias Luteranas y Católicas… en vez de los conflictos del pasado (de buscar) el don de Dios de la unidad”.
Todo un cambio del paradigma histórico.

Este encuentro entre el Francisco y aquella parte del protestantismo que representan los Luteranos (todos los Protestantes somos Reformados pero no todos los Reformados somos Luteranos. Además de los Luteranos, las principales familias protestantes en el mundo son: los Metodistas, los presbiterianos, los Bautistas, los Anglicanos o las Asambleas de Dios -entre muchos otros-) aporta, como mínimo, dos símbolos muy importantes:
Primero, los cristianos no tenemos que estar de acuerdo para considerarnos hermanos unos de otros.
Segundo, tampoco necesitamos una unidad orgánica para expresar nuestra fraternidad.

Como dice el lema de la Reforma: la Reforma siempre reformándose.

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