JOSÉ MARÍA MARTÍNEZ, UNA PERSONA BUENA

OPINIÓN | Silbo apacible | por Guillem Correa, pastor en Barcelona y secretario general del CEC

José María Martínez (16.02.1924-18.06.2016), el Señor Martínez -como era conocido popularmente-, ha pasado a la presencia del Señor.
¿Quién fue el Sr. Martínez?
Fue una persona buena, definida por su fe cristiana y por su llamamiento al servicio de los demás.
Sin duda, una de las grandes figuras del protestantismo del siglo XX.

Como pastor sirvió mayormente en la Iglesia Evangélica Bautista de Gracia, conocida como la Iglesia de Verdi -en referencia al nombre de la calle donde está ubicada- de la ciudad de Barcelona pero también fue impulsor y pastor de otras Comunidades Locales en Cataluña.
Como emprendedor fue el motor de la recuperación o de la creación de buena parte del tejido social e institucional protestante después de la derrota de la guerra civil. Un protestantismo perseguido y huérfano, que vivía su fe cuestionado por el orden establecido, encontró en un pastor, como José María Martínez, la guía que en esos momentos tan difíciles necesitaba.
Como intelectual fue teólogo, escritor, autor y profesor de toda una generación necesitada de referentes.
En definitiva: pastor, emprendedor e intelectual en una misma persona que supo liderar aquella parte de la Iglesia Protestante que tenía bajo su cobertura en dos momentos claves de nuestra historia: la posguerra y el estallido de la democracia.
Con estas credenciales se podría pensar que José María Martínez tenía razones más que suficientes para estar satisfecho de sí mismo. Y en realidad las tenía pero lo cierto es que él vivió todas estas facetas de su vida desde la pulcritud, la discreción, la corrección y la prudencia.
Un estilo de vida lleno de serenidad que contaba, sin palabras, que el Sr. Martínez era una persona buena.

Un apunte final. El pastor Martínez fue un hombre de unidad, de unidad de la Iglesia, más allá de sus propias fronteras.
Fue uno de los impulsores del Consejo de las Iglesias Evangélicas de Cataluña, un organismo que nació dos años antes de surgir el Consejo Evangélico de Cataluña, y que fue el origen del actual Consejo Evangélico, que este año celebra su 35º cumpleaños.
Esta convicción, de que la Comunidad Evangélica debe trabajar unida, no sólo fue una realidad durante su pastorado de la Iglesia de Verdi, sino que dejó este legado a buena parte de los pastores que le sucedió transformando esta Comunidad Local, durante muchos años, en un referente para la unidad del pueblo evangélico de Cataluña.
Que hoy, recordando su vida, hacemos nuestro el mejor del Sr. Martínez, un hombre bueno que, con su vida, honró el Dios en el que creía y en quien nosotros también creemos.

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