Pobreza energética

O P I N I Ó N  |  Silbo apacible  |  por Guillem Correa, pastor en Barcelona y secretario general del CEC  |

Hace frío.
Hay lugares donde hace mucho frío.
Demasiado frío, sobre todo en aquellos hogares donde no se puede hacer frente al gasto que representa el coste de la energía.
Hay hogares que no pueden pagar la energía que ha de aliviar su frío.
Un invierno más.
Un año más.
Las mismas excusas para no dar las respuestas que necesitamos.
En esta vieja Europa no hay excusas que valgan para dejar que la gente pase frío en su casa durante el invierno.
Aplaudo a los políticos que se esfuerzan por conseguir que en ningún hogar se pase frío pero levanto mi voz profética en contra de todos aquellos otros políticos que, con excusas de mal pagador, encuentran razones para no arbitrar medidas que eviten que se pase frío este invierno.
La voz profética no es una amenaza.
Es una denuncia.
Es una llamada a la conciencia.
Es una demanda.
Es un ruego.
Es un llanto de dolor.
Lloramos por quienes están pasando frío pero comprometemos nuestra voluntad para evitarlo.
Es la manera de evitar que la gente, nuestra gente, pase frío.
Que los políticos cambien sus políticas o comprometiéndonos a cambiar a estos políticos.
Queremos vivir sin frío.
Ni frío en los pies.
Ni frío en los corazones.

 

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