Quitemos la religión de la lucha partidista

O P I N I Ó N  |  Silbo apacible  |  por Guillem Correa, pastor en Barcelona y secretario general del CEC  |

A propósito de las ceremonias de Estado el partido socialista ha vuelto a equivocarse en su iniciativa de que sean ceremonias aconfesionales. Se equivoca tanto como se equivoca la derecha que sigue defendiendo que las ceremonias de Estado sean un monopolio de la Iglesia Católica.
Unos y otros, en la gestión del hecho religioso, parece que aún vivan en el siglo XIX.

Creen que en la confrontación religiosa ganan seguidores y/o votantes cuando en realidad lo que hacen es asustar a toda la buena gente que con esta manera de pensar y de actuar no sólo se aleja de ellos, y de sus partidos, sino también de la democracia.
Éste es un país religiosamente plural y esto va a más.

El monopolio de la Iglesia Católica es cosa del pasado y el anticlericalismo es aún más antiguo.
Insisto: Éste es un país plurirreligioso y cuanto más tarden los políticos en admitir esta realidad más ciudadanos se alejarán de la democracia.

La obligación de un Estado Democrático es ser inclusivo y no ser excluyente.
Recuerdo que, en una estancia en los Estados Unidos, pude seguir por televisión una Ceremonia de Estado con motivo de la toma de posesión del nuevo presidente de ese país.

En aquella Ceremonia de Estado participaron los principales representantes de las más significativas Confesiones Religiosas.
Nadie se sintió ofendido, sino todo lo contrario.

Las personas religiosas, porque sentían que formaban parte del país. Las no religiosas, porque entendían que el país no era suyo sino de todos: también de las personas religiosas.
Aquella ceremonia me hizo pensar en mi país.

En las Ceremonias Religiosas Institucionales unos no me admiten porque no soy católico y los otros tampoco porque soy una persona religiosa.
Cuando nací, ésta era la realidad de mi país.

Después de casi 40 años de democracia la situación sigue en el mismo punto: el de la exclusión.
Quizá ha llegado la hora de que nos volvamos a plantear que hay que internacionalizar el hecho para que el mundo sepa que en este país la Libertad Religiosa sólo es una realidad en los papeles y que el espíritu de exclusión sigue en unos y otros.

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