A nosotros no nos han pedido perdón

O P I N I Ó N  |  Silbo apacible  |  por Guillem Correa, pastor en Barcelona y Secretario General del CEC  |

La sentencia del Tribunal de Estrasburgo sobre la llamada “doctrina Parot” está levantando un importante revuelo en todos los niveles y ha puesto sobre la mesa el debate sobre el perdón y sobre la necesidad o conveniencia de pedir perdón.
Hay quien se pregunta cómo se puede dejar libre a una persona que no ha pedido perdón por sus asesinatos.
Sin responder a la pregunta me permito añadir otra:

¿En este país, alguien se ha planteado pedir perdón a los protestantes?
¿En este país, alguien se ha planteado pedirnos perdón por los pastores y dirigentes protestantes asesinados, fusilados, encarcelados, desterrados, represaliados, amordazados, silenciados, amedrentados, avergonzados, olvidados y despreciados?

¿Alguien se ha planteado pedirnos perdón por negarse a enterrar a nuestros muertos, por robarnos los muertos a fin de no ser enterrados como protestantes, por quemarnos iglesias o por tirarnos piedras durante la celebración de los cultos?
No es necesario seguir, ni continuar, ni agregar muchas de las atrocidades que hemos tenido que vivir. El resto todo el mundo lo conoce o puede conocerlo si lo desea.

Se podrá argumentar: De eso hace mucho tiempo.
O no tanto, añadiría yo.

Pero también hace mucho tiempo que ETA ha dejado de matar y hay gente preocupada, sin que quiera decir que no tengan derecho a ello, por exigir que se pida perdón.
El paso del tiempo no avala las injusticias.

¿Es necesario pedir perdón?
Personalmente creo que hay que perdonar y ser perdonados.

Pero también creo que perdonar y ser perdonados debe ser para todos y no sólo para los que tienen apoyo político para hacer de la suya una causa mediática.

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