El Consejo Asesor, Oportunidad o Amenaza

La historia avanza. Cuando hace unos años el Consejo Evangélico de Cataluña hablaba de un Consejo Asesor para Asuntos Religiosos y de una Comisión Parlamentaria sobre Libertad Religiosa parecía que no teníamos los pies en el suelo. Lo que ayer era sólo una voz profética hoy se ha transformado en una propuesta de trabajo. En estos últimos días, los periódicos se han hecho eco de la voluntad del nuevo Gobierno de nombrar dicho Consejo Asesor.
Éste es un signo claro de que la historia avanza y, en este caso concreto, de que lo hace positivamente.
Pero para que el resultado sea el esperado debemos estar atentos a la historia y los cambios que se han producido en Cataluña en los últimos años en el ámbito religioso. En este sentido, hay que valorar positivamente lo que ha recogido en materia religiosa el programa electoral del nuevo Gobierno. Y también hay valorar positivamente la labor de las personas que lo han escrito, ya que esta línea de trabajo es en la que debemos profundizar.
El Consejo Asesor puede ser un instrumento muy positivo en la construcción de este nuevo paradigma o puede ser una amenaza, si las principales confesiones del país no se encuentran representadas.
En otras palabras: el Consejo Asesor puede ser una Oportunidad o Amenaza.
Las llamadas que he recibido estos días me han manifestado su preocupación y yo me he comprometido a dejar constancia de ello.
Recuerdo que ante la iniciativa del Consejo Evangélico para que en el Parlamento de Cataluña se constituyera una Comisión de Libertad Religiosa, algunos partidos políticos pusieron sobre la mesa la dificultad de constituirla, pero que una posible salida a este impedimento podría ser constituir un Intergrupo de Libertad Religiosa.
Finalmente, como es obvio, no se consiguió ni la Comisión ni el Intergrupo.
¿Qué quiero decir con esto?
Cuando se propone la creación de un Consejo Asesor es para que sea un órgano que contribuya a una mejor gestión del fenómeno religioso en Cataluña. En mi opinión no se trata de dotarnos de un organismo más, sino de un organismo de cooperación entre la Administración Catalana y las principales Confesiones Religiosas.
Y, porque estoy convencido de que será así, sólo me queda felicitar al Gobierno por su iniciativa y por la intencionalidad de su iniciativa.
Estoy convencido de que los hechos no me desmentirán.

Guillem Correa Caballé
Pastor en Barcelona y Secretario General del CEC

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